BRASILIA, Brasil.- La primera encuesta publicada después de las elecciones presidenciales del domingo en Brasil confirmó un escenario adverso para Luiz Inácio Lula da Silva, que buscará su reelección en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro. Según el estudio de PoderData/Aya, difundido, Bolsonaro reúne el 53% de los votos válidos, frente al 47% de Lula. Los porcentajes excluyen los votos en blanco y anulados y representan una diferencia mayor a la registrada en las urnas el domingo, cuando el senador obtuvo el 47% de los sufragios y el actual presidente alcanzó el 45%.

Ahora, según los medios locales de Brasil, Bolsonaro obtuvo el respaldo de los partidos Republicanos y Novo para la segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre. Ambas formaciones de derecha apoyarán al senador frente al presidente y candidato a la reelección, el progresista Lula.

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Marcos Pereira, diputado y presidente de Republicanos, justificó la decisión: “El pueblo quiere esperanza de nuevo”. A ese partido pertenece Tarcísio de Freitas, recién reelegido gobernador de San Pablo, el estado con más electores del país y un aliado clave de la familia Bolsonaro.

Con estos anuncios, Bolsonaro reunió en pocos días a casi todo el Centrão, un bloque de partidos sin identidad ideológica definida que suele decidir las votaciones en el Congreso. También cuenta con el apoyo de los ex gobernadores conservadores Ronaldo Caiado (Goiás) y Romeu Zema (Minas Gerais), que quedaron fuera en la primera vuelta con el 2,18% y el 0,27%, respectivamente.

Lula, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, retrocedió respecto de 2022, cuando alcanzó el 48,4%. Tras conocer el escrutinio, reconoció que esperaba ganar en esa instancia. Su campaña enfrenta ahora dificultades para sumar apoyos más allá de la alianza que ya integra su candidatura.

Republicanos había aprobado la neutralidad en una convención nacional el 4 de agosto con 17 directorios estatales a favor, y autorizó a su ejecutiva a revisar esa postura si había segunda vuelta. Pereira, que defendía el apoyo a Bolsonaro, admitió entonces que había sido derrotado. Un respaldo formal, argumentó, podía dividir al partido y perjudicar a sus candidatos al Congreso en zonas de fuerte influencia de Lula, sobre todo en el Nordeste.

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Otras fuerzas del Centrão siguieron una línea parecida. La federación União Progressista, que reúne al Partido Progresista (PP) y a União Brasil, también se declaró neutral en el primer turno.

Pero la suma de adhesiones tiene un techo. Si Bolsonaro retuviera íntegros los votos de Caiado y Zema, alcanzaría el 49,48%, por debajo del 50% necesario. Quedan 5,36 puntos entre los demás candidatos y una abstención del 21,08%, 33,4 millones de electores. Los apoyos partidarios no garantizan el traspaso de votos: el balotaje se jugará en esa franja de indecisos y electores ausentes.

El frente judicial

Bolsonaro llega a la segunda vuelta con un frente judicial abierto. El juez André Mendonça, del Supremo Tribunal Federal (STF), abrió en julio una investigación contra él por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, relacionada con sus vínculos con Daniel Vorcaro, ex dueño del Banco Master. La entidad fue liquidada en noviembre de 2025 y está en el centro del mayor fraude bancario registrado en Brasil. El expediente se hizo público en septiembre, cuando el presidente del STF, Edson Fachin, ordenó levantar el secreto.

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Bolsonaro niega irregularidades y sostiene que solo buscó financiación privada para una película sobre su padre. Zema, que había criticado esa relación en mayo, prometió respaldarlo en un eventual balotaje. Lula, por su parte, mencionó el caso Master al cuestionar la trayectoria de su rival tras la primera vuelta.

Diferencia de seis puntos

El nuevo relevamiento de PoderData sugiere que el candidato opositor podría consolidar esa diferencia de cara a la segunda vuelta. Aunque PoderData ya había ubicado anteriormente a Bolsonaro por delante de Lula, nunca había registrado una ventaja de seis puntos porcentuales.

Hasta ahora, la mayor distancia había sido de cuatro puntos, tanto en mayo como en julio. En los meses posteriores, la brecha se redujo a dos puntos e incluso llegó a desaparecer dos días antes de la primera vuelta.

La encuesta se realizó entre el lunes 5 y el miércoles 7 de octubre, con 3.000 entrevistados de las 27 regiones del país.

Contrastes demográficos

Uno de los datos más destacados del relevamiento es la profunda brecha de género que divide al electorado brasileño. Entre los hombres, Flavio Bolsonaro concentra el 57% de la intención de voto, frente al 37% de Lula da Silva, una diferencia de 20 puntos porcentuales.

Entre las mujeres, en cambio, la tendencia se invierte. El 50% se inclina por la reelección del actual presidente, mientras que el 42% prefiere al candidato del Partido Liberal.

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La edad también marca diferencias en las preferencias electoraled: Lula encuentra su base entre los más jóvenes, mientras que Bolsonaro se impone en las demás franjas etarias. Entre los votantes de 16 a 24 años, el mandatario alcanza el 52% de apoyo, frente al 40% de su rival.

El escenario cambia entre los electores de 25 a 44 años, donde Flávio obtiene el 50% de las preferencias, contra el 43% de Lula. La distancia se acorta entre quienes tienen entre 45 y 59 años, con un 49% para Bolsonaro y un 44% para Lula. Entre los mayores de 60, la ventaja del opositor vuelve a ampliarse; reúne el 52% de la intención de voto, frente al 42% del actual mandatario.

El nivel educativo revela otra división del mapa electoral. Lula conserva ventaja entre los sectores con menor escolarización y pierde terreno entre quienes completaron la educación secundaria o estudios superiores.